Y es que la velocidad con la que evolucionan y mejoran los dispositivos electrónicos hace que los cambiemos constantemente.
Esta simple acción ha generado en las últimas décadas un gran aumento en de basura electrónica: computadores, impresoras, celulares, equipos de red, calculadoras, monitores y televisores, entre muchos otros.
La contaminación generada por la basura electrónica
Entre los residuos electrónicos podemos encontrar materiales muy peligrosos, como mercurio, plomo, arsénico o antimonio.
Todos estos materiales pueden ocasionar diversos daños a la salud de los seres vivos y al medio ambiente. Especialmente el mercurio, que produce daños al cerebro y el sistema nervioso.
Pero también el plomo, que potencia el deterioro intelectual. O el cadmio, que puede alterar el sistema reproductivo.
Para hacerse una idea más concreta: un solo tubo de luz fluorescente puede contaminar hasta 16 mil litros de agua. Y un televisor puede contaminar cerca de 80 mil litros de agua.
Cómo solucionar el problema de los desechos electrónicos
¿Entonces se trata de algo irreversible? Afortunadamente no, ya que es posible reciclar la basura electrónica con el objetivo de disminuir sus efectos contaminantes.
Pero además, entre todos esos desechos, se puede encontrar una gran variedad de materiales y plásticos valiosos, como oro, plata, cobre, platino y paladio, por ejemplo. Pero también podemos encontrar un interesante volumen de hierro, aluminio y plásticos que se pueden recuperar.
Para prevenir y tratar de solucionar el problema de la basura electrónica, se pueden poner en práctica algunos hábitos:
1. Haz un consumo responsable
Asume tu responsabilidad como consumidor y no compres más aparatos de los que necesitas. Evita también cambiar de móvil o sustituir otros aparatos electrónicos de forma caprichosa e innecesaria.
Si tienes que adquirir un teléfono, existen marcas como Fairphone y Wipro, que se preocupan por el impacto social y ambiental de sus productos.
2. Dale una segunda vida: regálalo o arréglalo
Antes de deshacerte de un teléfono o un aparato que funciona, ofréceselo a amigos o familiares. También se pueden dar en el mercado de segunda mano o donarlos a una ONG especializada.
Y si este está estropeado, aún existe la posibilidad de arreglarlo. La iniciativa Alargascencia, de la asociación Amigos de la Tierra, recopila establecimientos donde reparar objetos electrónicos en toda España.
3. Y si no, recicla
Cuando un móvil viejo u otro aparato electrónico no puede arreglarse ni ser reutilizado, hay que reciclarlo. Puedes entregarlo en un establecimiento comercial o depositarlo en un punto limpio.
4. Elige aparatos duraderos
La obsolescencia programada hace que muchos aparatos que compramos tengan una fecha de caducidad establecida de manera intencionada, por debajo de lo que podrían perdurar si se usaran materias primas o piezas más resistentes. Esta caducidad ha sido denunciada por muchas administraciones. En Italia, por ejemplo, Samsung y Apple fueron multadas por unas actualizaciones que dejaban inoperativos sus móviles. Soluciones para la basura electrónica
La obsolescencia programada nos obliga a entrar en un ciclo sin fin de consumo y desperdicio. Por eso, los fabricantes también son importantes para reducir la basura electrónica. Deben hacer aparatos más duraderos y apostar por el llamado ecodiseño, que facilita el reciclaje de sus componentes y hace más sencillo recuperar muchos de ellos como recursos útiles. Soluciones para la basura electrónica
Además, la Comisión Europea (CE) prepara medidas que incentiven la comercialización de productos de alta durabilidad. Entre ellas figura un etiquetado voluntario que indique la fecha de caducidad y reparabilidad de todos los dispositivos, desde la impresora o las tabletas hasta la lavadora. Esta etiqueta hará más fácil escoger los productos con una vida útil más larga.
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¿Aún no sabes qué hacer para eliminar la basura electrónica? Probablemente no lo sabías, pero más del 60 por ciento de este tipo de desechos se encuentra dentro de nuestras casas. Aquí podemos encontrar los teclados en desuso, distintos tipos de cables, cargadores obsoletos, celulares descompuestos, juegos de video añejos y computadores en mal estado.
Y el problema de la chatarra tecnológica es grave en nuestro país. La velocidad con que aparecen nuevos aparatos tecnológicos es tan grande, que muchas personas renuevan constantemente sus equipos y dejan “botados” los antiguos, incluyendo sus componentes.
Esto genera bastante basura, sin embargo, aún hay poco manejo de ella para reutilizarla. Básicamente, porque faltan más empresas que se dediquen al reciclaje tecnológico, por un lado y, por otro, se necesitan leyes adecuadas.
Chile es el país de Latinoamérica que genera más basura electrónica
Según un estudio reciente hecho por la Universidad de Naciones Unidas (UNU), Chile es el país que más basura electrónica genera por habitante en Latinoamérica.
Para 2017, en nuestro país, cada hogar tiene en promedio unos 40 equipos eléctricos o electrónicos. Por otro lado, cada habitante en Chile genera 9,6 kilos de chatarra por año, alcanzando un total de 168.116 toneladas de residuos. Y las proyecciones indican que para 2027 cada habitante produciría hasta 14 kilos de e-waste.
¿Cómo mejoramos los procesos para evitar menos residuos?
Lo primero que debemos aclarar, es que este tipo de desechos son diferentes a otros. Poseen muchos componentes altamente contaminantes y tienen alta durabilidad, porque la mayoría de estos productos están hechos de cobre o plomo.
Para evitar la acumulación de chatarra electrónica y conseguir que tengan buen destino, se recomienda habilitar un basurero especial para este propósito en la casa, que no esté expuesto a humedad.
Una vez que se junte una buena cantidad de estos desechos electrónicos, se puede ir a dejar a fundaciones o empresas que reciclan. Y las cosas más pequeñas, como las pilas, se pueden llevar a los puntos limpios que hay en el Metro, aunque también hay otros menos conocidos.
Chilenter es una de las organizaciones que se dedica al reciclaje de basura electrónica. Aquí se reciben equipos como computadores, impresoras y teléfonos que llevan personas naturales, instituciones públicas o empresas.
¿Qué hacen estas instituciones con el E-Waste? Primero hay que aclarar que este tipo de organizaciones no enterrará los desechos. Lo que hacen es reacondicionar lo que se pueda para donarlos a otras entidades, y el resto se exporta en muchos casos.
Usualmente, se logra recuperar la totalidad de los equipos y lo que sobra son los plásticos y otros elementos que se entregan a otras empresas.
HopeChile es otra empresa de servicio de retiro de reciclables a domicilio. Atienden en comunas como Nuñoa, Providencia, Vitacura, Las Condes, Huechuraba y La Florida. Reciclan varias toneladas mensuales. Clasifican el material y luego lo envían a las empresas recuperadoras.
Reciclaje para empresas
Muchas empresas de reciclaje no atienden a personas naturales debido a que solo trabajan con recolección y reutilizamiento de grandes volúmenes.
Si en tu pyme u oficina necesitan deshacerse de toda esta basura electrónica, pueden contactar a Debaja.cl. Son especialistas en el retiro de e-Waste. Y lo mejor es que solo atienden a empresas y ofrecen su servicio de forma gratuita. Puedes consultar por su disponibilidad desde aquí.
viernes 17 de mayo, fecha en que se celebra el Día Nacional de Reciclaje, donen los computadores dados de bajan para que puedan ser utilizados por personas que no tienen acceso a esta tecnología.
La organización invita a dejar CPU, monitores, mouse, teclados, impresoras en sus oficinas
La idea de esta iniciativa es hacerse cargo de la e-waste que tienen las personas en sus hogares, pero además hacerlos partícipes de la misión de Chilenter, ya que con sus donaciones podemos entregar equipos reacondicionados a comunidades que no tienen acceso a la tecnología, y de paso cuidar el medio ambiente.
“Los computadores están compuestos por un 25% de componentes reutilizables, un 72% de materiales reciclables como plásticos, metales ferrosos, aluminio, cobre, oro, níquel, estaño y un 3% de elementos tóxicos como el plomo y el mercurio, con un óptimo tratamiento de éstos evitamos la contaminación en los cursos de agua, suelo y aire. Además mediante el reciclaje de equipos computacionales se recuperan metales preciosos, lo que se traduce en un ahorro de hasta un 80% de los costos que significa la producción primaria de los mismos, a través de la minería tradicional”,
Solo convocar la imagen de una montaña de computadoras en desuso, lleva a pensar en diferentes temas. Puede llevar a ver el problema de la basura en el mundo y la necesidad de reducir los montos por los espacios físicos que ocupan. También puede invitar a dimensionar los peligros acumulados en esa montaña que incluye materiales tóxicos y por ende pensar en la salud de quienes viven cerca y quienes deberán manipularlas. O tal vez nos lleve a registrar el contraste que hay entre todo ese cúmulo de tecnología desechada y los miles de personas que aún no acceden a una computadora.
Se trata entonces, de un problema con diversas aristas. Un problema relacionado con los modelos del consumo, de cuidado del medioambiente, de salud de la población, de distribución de la riqueza y también de acceso al conocimiento. Si bien la basura electrónica involucra a una gran variedad de aparatos, especial preocupación despiertan las tecnologías de información y comunicación porque es la industria de más rápida obsolescencia, porque tienen un alto grado de innovación en el diseño de los dispositivos, ya sea en cuanto a materiales, tamaño, velocidad o prestaciones. Los aparatos son reemplazados cada vez con mayor frecuencia por otros similares, más pequeños, más rápidos, más chatos, con más servicios.
El aumento de las cifras en la región es indiscutible. En América Latina, los desechos electrónicos o RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos) se pronostica que crecerán un 17,5 por ciento en los próximos años, de 4.22 kilotones en 2012 a 4.96 kilotones en 2015, según datos de la Universidad de Naciones Unidas. En números de producción se destacan Brasil con más de 1600 kilotones, México con 1200 kilotones y Argentina con alrededor de 500. Según la misma fuente en 2012 se generaron alrededor de 50 millones de toneladas de desechos eléctricos y electrónicos. Debido al aumento del uso de la tecnología móvil, esta cifra ascenderá a los 57 millones en 2015, de los cuales alrededor del 9% – unos 5 millones – corresponderá a los países de América Latina y el Caribe.
Reciclado, recupero, reuso y responsabilidades
El reciclado y recupero de los RAEE está relacionado con un modelo de desarrollo sustentable, que involucre políticas de cuidado del medio ambiente, y también un consumo responsable que revise prácticas muy arraigadas en nuestra cultura. “Los tres pilares que sirven de base para construir una responsabilidad de RAEE en las sociedades, son las políticas públicas, el principio de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y el compromiso ciudadano” enumera Gustavo Protomastro, experto argentino, en el libro Los residuos electrónicos: un desafío para la sociedad del conocimiento en América Latina y el Caribe. En la misma edición Federico Monteverde, de Uruguay, define al tema como capilar “ya que las responsabilidades son transversales a todos los actores, en distintos niveles de constitución de lo político y lo social”.
Una primera instancia en la que se puede abordar el tema es en la producción de los aparatos. Los aparatos tecnológicos contienen metales pesados como cadmio, bromo, mercurio, arsénico y plomo que generan sustancias químicas tóxicas y contaminantes. Al mismo tiempo, materiales valiosos que van desde plásticos hasta metales como oro, plata, platino o cobre, que pueden ser recuperados.
Respecto de los materiales tóxicos, numerosos países adhieren a la medida llamado Rosh – del inglés restriction of hazardous substances –, que restringe el uso de sustancias contaminantes en la industrialización. En cuanto a los materiales que tienen un valor económico, se utiliza hoy el concepto de “minería urbana” para definir la acción de recuperar minerales en los RAEE y reinsertarlos en una economía circular. Esto implica, según Gustavo Protomosatro, la modernización de la industria de los residuos y la capacitación de los recicladores.
En un segundo nivel, cuenta con mucho reconocimiento y difusión como política pública, la responsabilidad extendida del proveedor (REP) que es la retoma de productos por parte del proveedor a su costo, un mecanismo que induce a los proveedores a diseñar productos menos contaminantes y a su vez a prever estrategias que faciliten el reciclado. El informe e-waste en América Latina, recientemente difundido por la GSMA (Global System Mobile Association) que representa a los operadores móviles del mundo, revisa diferentes iniciativas de recupero en América Latina. El estudio de casos incluye proyectos de Uruguay, Panamá, Perú, Chile, México, Brasil, Argentina, Ecuador y El Salvador desarrollados entre 2009 y 2013. El informe destaca el papel que los operadores móviles están jugando para mejorar la gestión de los desechos electrónicos en toda la región a través de proyectos que realizan de forma voluntaria. A la vez destaca la carencia de marcos regulatorios referidos específicamente a los desechos electrónicos.
En un tercer lugar aparece el re-uso, esto es la extensión de la vida útil de los equipos. En ocasiones estos emprendimientos están asociados al reacondicionamiento para apoyar la reducción de la brecha digital. Existen en América Latina experiencias que abordan el problema desde la perspectiva social, brindando una solución técnica al problema del reciclado pero haciendo foco en el recupero de los aparatos para iniciativas sociales.
En cuanto a las políticas públicas, los países de la región cuentan con dispares recorridos en la materia pero el tema ha ingresado en las agendas de los gobiernos. “Las montañas de RE están creando un problema ambiental a nivel global, al tiempo que las naciones, las empresas y los gobiernos locales enfrentan el desafío de asegurar una disposición segura de los equipos descartados. Se advierte, no obstante, una presión global para solucionar el problema de los desperdicios electrónicos de una forma responsable con el medio ambiente, señala Monteverde.
En relación al compromiso ciudadano, la problemática involucra también el consumo sustentable, que es una tarea de toda la sociedad, desde el desarrollo de productos sustentables hasta su reciclaje al fin de su vida útil. En este punto final se vuelve fundamental el acceso a la información, a mensajes claros en cuanto al valor del recupero, y en información precisa sobre procedimientos de reciclado. Recursos informativos como www.dondereciclo.org.ar resultan un ejemplo de posible acción en ese sentido.
Articulaciones regionales
En la última década el tema fue adquiriendo visibilidad institucional en la región, en un contexto de creciente, aunque aún insuficiente, toma de conciencia respecto del cuidado del medio ambiente. Con los problemas asociados a los niveles de consumo de tecnología por un porcentaje cada vez mayor de la población que, si bien avanza en la inclusión digital y favorece el acceso a la información y el conocimiento, sobrevienen también aspectos negativos e indeseables.
En el año 2004 el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) apoyó el Proyecto de investigación aplicada sobre reciclaje de computadores en América Latina y el Caribe, liderado por la organización chilena SUR Corporación de Estudios Sociales y Educación. El proyecto se inició con el objetivo de revisar la llegada a la región de tecnología usada en países desarrollados y evaluar la calidad de lo que estaba ingresando.
En ese contexto se creó la Plataforma regional sobre residuos electrónicos de PC en Latinoamérica y el Caribe (RELAC) con el objetivo de fomentar, articular y difundir iniciativas que promuevan soluciones para la prevención, adecuada gestión y correcto tratamiento final de los residuos electrónicos de computadoras en Latinoamérica.
Uca Silva es una referente de la región en TIC, residuos electrónicos y reciclaje de computadoras. Proveniente del campo de la comunicación, es la responsable de RELAC. Actualmente es además consultora de UNID, un proyecto de Naciones Unidas para el desarrollo industrial sobre residuos eléctricos y electrónicos en países de la región. Entrevistada con el fin de recorrer la historia y conocer el avance del tema en la región, Silva relata que “la Plataforma se inicia con apoyo de IDRC para un proyecto de computadores para educar. La preocupación central era que estaban ingresando a través de donaciones de países desarrollados tecnología que no estaba del todo claro si incluía algún tipo de basura” narra Uca. Luego de realizar las investigaciones y generar proyectos de reacondicionamiento, verificaron quiénes recibían y quiénes mandaban esas donaciones. “Eran generalmente proyectos sociales bien constituidos pero en ese proceso nos dimos cuenta que se iniciaba un nuevo problema en Latinoamérica que era el de los residuos electrónicos”. Y aclara: “Decimos ‘residuos’ y no ‘basura’ porque los residuos están compuestos por elementos de valor. Al mismo tiempo tienen elementos que son tóxicos, contaminantes y peligrosos que deben tratarse”.
El apoyo de IDRC se extendió hasta el año 2012 y permitió que el tema se instale en la región. Uca distingue como producto de esa asociatividad, “el tema de la sociabilidad, porque empezamos a trabajar con públicos, privados, nacionales, internacionales, con una articulación de actores de distinta índole, lo cual hizo que ganemos impacto”. Luego se sumó el EMPA (Instituto Federal Suizo de Investigación y Prueba de Materiales y Tecnologías).
Se realizaron diversas reuniones en distintos países y hubo encuentros en Brasil, Costa Rica, México, Panamá, mientras que la institucionalización del tema iba en aumento. En 2006 la Organización de Estados Americanos expresó en la Declaración de Santo Domingo: Gobernabilidad y desarrollo en la sociedad del conocimiento, “su voluntad de cooperar y de establecer medidas adecuadas para prevenir y mitigar el impacto ambiental de los productos relacionados con las TIC durante su ciclo de vida y en la etapa de su reciclaje y desecho, de conformidad con el derecho internacional”. En el mismo año se firmó el Acuerdo de políticas del Mercosur, que mandaba a sus estados miembro (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) a tomar medidas nacionales que aseguren que los productores e importadores asuman la responsabilidad por sus productos luego de la venta y uso.
En 2008, durante la Conferencia Ministerial de San Salvador en el marco del Plan de acción regional de eLAC2010 se aprobó la creación de un grupo de trabajo sobre residuos tecnológicos en busca de cumplir con el objetivo 82 de la Conferencia de “promover el diseño de estrategias nacionales y la reglamentación sobre el manejo de los residuos tecnológicos para responder al impacto ambiental que causan y aprovechar su potencial en programas de reciclaje y reacondicionamiento, entre otros, así como crear un grupo de trabajo sobre este tema”.
Párrafo aparte merece la convocatoria que también en 2008 realizaron de manera conjunta RELAC y el sector de comunicación e información de la Oficina regional de ciencia de la UNESCO para América Latina y el Caribe. La propuesta fue el seminario “Residuos electrónicos: un nuevo desafío de la sociedad de la información” en San Isidro, Argentina, con el objetivo de intercambiar experiencias y sumar aportes de expertos/as de países del MERCOSUR y de la región. Del intercambio surgen las Recomendaciones de San Isidro, un documento que incluye acciones a realizar y compromisos asumidos por quienes participaron.
“El trabajo con UNESCO en San isidro fue realmente interesante porque abordó especialmente el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación” subraya Uca Silva. “Cuando se habla de residuos electrónicos generalmente se involucran 10 o 12 categorías, que abarcan desde los monitores a la línea blanca, la línea marrón o la línea gris. En general las reuniones, excepto la primera que hicimos por el tema de las donaciones y los programas de computadoras para educar, tratan sobre los sistemas de gestión de residuos en general y los ciclos de vida. El trabajo con UNESCO se enfocó en las computadoras, el desarrollo de la sociedad de la información y su responsabilidad”. Las ponencias de dicho encuentro se encuentran recopiladas en un libro que incluye además la legislación en debate en aquel momento en América Latina y el documento de recomendación producto de la reunión.
En la misma línea, en marzo de 2011 se realizó en Medellín, Colombia, una reunión internacional sobre “Armonización regional para la gestión de los RAEE en América Latina”. En esa reunión se produjo un documento titulado Lineamientos para la gestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en Latinoamérica que “es el producto más relevante que tiene la plataforma RELAC” según Uca. “El documento incluye guías para formular un modelo de gestión integral de residuos eléctricos y electrónicos, con referencia a todo un conjuntos articulado de operaciones y regulaciones operativas, financieras, educativas, y de monitoreo. Desde la producción de los aparatos o de los equipos, hasta la disposición final. Tiene los conceptos y las figuras más relevantes de la gestión integral. Es un diálogo público-privado y es también una propuesta de trabajo”.
De la elaboración del documento participaron representantes de 14 gobiernos latinoamericanos, 8 participantes del sector privado y 6 organizaciones de la sociedad civil. Contó también con la participación de representantes regionales del Convenio de Basilea, que regula el movimiento transfronterizo de residuos peligrosos. Excepto las representaciones nacionales, Silva destaca que las demás fueron todas representaciones regionales. “Cuando participan Dell o Sony, lo hacen las representaciones de Latinoamérica, lo cual es interesante porque el trabajo adquiere un nivel más macro”.
Silva sostiene que el impacto de estas reuniones en cuanto a políticas públicas es muy alto.
Con una activa participación de la comunidad curicana se realizó la Primera Feria de Reciclaje Electrónico ‘Curicó Recicla’, la iniciativa liderada por la Municipalidad de Curicó a través de su Oficina de Medio Ambiente marcó un precedente en esta materia en la Provincia, recaudando durante dos días más de 30 toneladas de artículos eléctricos.
La campaña contó con una logística que permitió llegar a distintos punto de la comuna, donde los curicanos además de llevar los residuos electrónicos a la plaza de armas, lo pudieron hacer en los distintos puntos móviles dispuestos por el municipio. De la actividad también participaron: fuerzas vivas, colegios y colaboraron activamente los voluntarios de la Oficina Municipal Juvenil.
“Sin lugar a dudas, esto ha sido todo un éxito a las 15 horas- sábado- teníamos más de 30 toneladas de artículos electrónicos de diversa naturaleza lo que nos permitió cargar un camión y carro cargado y tenemos al menos para otro camión. Creo que hay una gran aceptación por parte de la comunidad, así que queremos agradecer a todos quienes hicieron posible que esta actividad sea un éxito y también llamarlos a que estén atentos porque la intención nuestra es seguir con estos procesos que nos permiten ir generando una cultura medioambiental y del reciclaje no sólo en la parte electrónica, sino que también en otros elementos que en nuestras casas los tenemos en abundancia y de sobra”, manifestó el alcalde Javier Muñoz.
Jugados por el Reciclaje
Las personas que llegaron hasta la plaza de armas destacaron la iniciativa, ya que permite hacer una limpieza en el hogar, sacar los ‘cachureos’ y principalmente contribuir al medio ambiente al reciclar estos artículos para que reciban el tratamiento adecuado.
Así lo manifestó María Paz Moraga, “me parece excelente que la municipalidad genere estas instancias, ya que al menos yo no tenía conocimiento sobre depósitos para material de reciclaje. Ojalá se siga realizando de forma masiva”.
De igual forma, Anabela Peña destacó la relevancia de esta actividad, “ la encuentro genial, muy práctica, nos ayuda, contribuye al medio ambiente, a sacar lo que no nos sirve, lo que acumulamos en casa para seguir renovando y además presta un servicio y podemos generar otras instancias para vivir mejor”.
Todos los residuos recaudados son llevados a la planta de tratamiento de la ‘Chile Recicla’ en Chillán.