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Compra de Servidores Usados: Qué se Evalúa

Cuando una empresa renueva su infraestructura TI, es fácil asumir que los servidores, switches o equipos de almacenamiento que salen de producción ya no tienen utilidad.

No siempre es así.

Un servidor puede haber terminado su ciclo dentro de una organización porque cambió la plataforma, venció una política interna de renovación o parte de las cargas migraron a cloud. Un switch puede haber sido reemplazado para aumentar velocidad o capacidad. Un storage puede salir de operación aunque todavía tenga componentes funcionales.

Antes de tratar todo el lote como material para reciclaje, puede ser conveniente solicitar una evaluación de compra de servidores usados y equipos de red.

El valor, cuando existe, depende de algo más que la antigüedad.

Un servidor usado no se evalúa igual que un computador de escritorio

En un computador corporativo la configuración básica suele resumirse en procesador, RAM y almacenamiento. En un servidor intervienen más variables.

Puede ser necesario conocer marca y modelo exactos, generación, cantidad y modelo de procesadores, memoria RAM instalada, tipo y cantidad de discos, presencia de SSD o NVMe, controladora RAID o HBA, fuentes de poder, bandejas o caddies, tarjetas de red, rieles y accesorios y estado funcional.

Dos servidores que externamente parecen iguales pueden tener configuraciones completamente diferentes. Por eso escribir solamente “tenemos cinco servidores Dell” normalmente no entrega suficiente información para una evaluación inicial.

El modelo exacto ayuda mucho

En infraestructura empresarial, conocer el modelo es particularmente importante. Un Dell PowerEdge, HPE ProLiant, Lenovo ThinkSystem u otro servidor puede existir en distintas generaciones y configuraciones.

Lo mismo ocurre con switches Cisco, Aruba, Juniper, Ubiquiti u otras marcas. Una fotografía clara de la etiqueta del modelo puede ser más útil que una descripción genérica.

Si existe un inventario de TI, una captura de la configuración o una planilla de activos, esos antecedentes pueden facilitar considerablemente la revisión.

Procesadores, memoria y almacenamiento influyen en la evaluación

En servidores, la configuración instalada puede representar una parte importante del interés comercial.

Cantidad de CPU, familia de procesadores, RAM total, tipo de memoria y configuración de almacenamiento permiten entender mejor qué equipo se está evaluando.

También es importante aclarar si los discos continúan instalados. Muchas empresas retiran HDD o SSD antes de liberar un servidor debido a sus políticas de seguridad.

Eso no impide necesariamente evaluar el servidor, pero un equipo sin discos, sin caddies o sin ciertas piezas no es equivalente a uno completo. La condición debe informarse desde el inicio.

Los accesorios también cuentan

Durante un desmontaje es común separar componentes que posteriormente quedan almacenados en lugares distintos: rieles de rack, bandejas de discos, fuentes redundantes, cables especiales, módulos de red, transceptores SFP o SFP+, fuentes externas o módulos de stacking.

Antes de descartar o separar esos accesorios, conviene confirmar si pertenecen a los equipos evaluados. Un lote completo y correctamente identificado permite una evaluación más precisa.

¿Qué se evalúa en switches y equipos de red?

En networking importa especialmente el modelo exacto y la configuración.

Un switch puede variar por cantidad y velocidad de puertos, capacidad PoE, módulos instalados, uplinks, fuentes redundantes y generación tecnológica.

Para una primera revisión puede resultar útil informar marca, modelo, cantidad, estado, fuentes de poder y módulos incluidos. Fotografías del frontal y de la etiqueta posterior suelen entregar bastante información.

Un equipo funcional puede haber quedado fuera de producción por muchas razones

Que un servidor haya sido dado de baja no significa necesariamente que esté averiado. Una empresa puede retirarlo porque migró cargas a cloud, consolidó servidores, cambió arquitectura, renovó contratos de soporte, estandarizó hardware, aumentó capacidad o cerró una ubicación.

Lo importante es determinar si el activo todavía presenta condiciones razonables para reutilización y si existe interés comercial para ese modelo y configuración.

Debaja contempla una evaluación de compra de equipos tecnológicos usados, incluyendo servidores y equipos de red funcionales, sujeta a las características y condiciones del lote.

Los datos deben resolverse por separado

Este punto es especialmente importante en infraestructura.

Un servidor puede seguir teniendo valor mientras sus discos contienen información que no debe abandonar la organización. Por eso conviene separar qué ocurrirá con el hardware de qué ocurrirá con la información.

La empresa puede retirar los discos previamente o acordar un tratamiento específico según sus necesidades. También hay que considerar que determinados equipos de red pueden conservar configuraciones, credenciales, certificados u otra información técnica.

Cuando se requiere control documental, la cadena de custodia de activos TI permite relacionar activos, soportes y tratamiento.

¿Y si parte del lote funciona y otra parte no?

No es necesario que todo tenga el mismo destino.

Supongamos un escenario hipotético: una empresa retira seis servidores, dos storages y quince switches. Cuatro servidores funcionan correctamente; dos presentan fallas. Diez switches continúan operativos y cinco no han sido probados.

Ese lote puede dividirse. Los activos con potencial de reutilización pueden pasar a evaluación comercial. Los equipos sin valor de compra pueden seguir hacia clasificación, aprovechamiento de componentes o reciclaje según corresponda.

El proceso de clasificación, reutilización y valorización permite separar los distintos destinos de un lote tecnológico.

No hace falta preparar un inventario perfecto para preguntar

Para iniciar una evaluación, una empresa puede comenzar con antecedentes básicos.

Por ejemplo: “Tenemos cuatro servidores HPE ProLiant, un storage y doce switches provenientes de una renovación. Están en la Región Metropolitana y la mayoría se encontraba funcionando al momento de la baja”.

Eso ya permite orientar la conversación. Luego pueden solicitarse detalles adicionales.

Mientras mejor esté identificado el lote, más fácil será determinar si existe interés de compra y qué información adicional hace falta.

¿Qué información conviene enviar?

  1. Cantidad aproximada.
  2. Marca y modelo.
  3. Fotografías representativas.
  4. Configuración conocida.
  5. Estado funcional.
  6. Discos instalados o retirados.
  7. Accesorios incluidos.
  8. Comuna donde están los equipos.
  9. Si permanecen montados en rack o ya están desmontados.

Si hay una planilla de inventario, puede adjuntarse.

Para computadores y notebooks, también puede servir como referencia la guía sobre qué factores determinan si un equipo corporativo todavía tiene valor.

Preguntas frecuentes

¿Debaja compra servidores usados de empresas?

Debaja contempla servidores y equipos de red funcionales dentro de los activos que pueden someterse a evaluación comercial. La aceptación depende de las características, configuración, estado, volumen y demanda del lote.

¿Un servidor sin discos puede evaluarse?

Sí puede informarse para evaluación. Debe indicarse claramente que los discos fueron retirados y qué componentes siguen instalados.

¿También se pueden evaluar switches?

Sí. Conviene informar marca, modelo, cantidad, funcionamiento conocido y módulos o accesorios incluidos.

¿Qué pasa si algunos equipos no funcionan?

Pueden separarse del grupo funcional. Los equipos que no califican para compra pueden evaluarse posteriormente para otra alternativa de gestión.

¿Tengo que conocer la configuración exacta?

No necesariamente para iniciar la consulta. Modelo, cantidad, fotografías y estado general ya permiten realizar una primera revisión.

¿Qué ocurre con la información de los servidores?

La seguridad de datos debe tratarse como un proceso independiente de la valoración comercial del hardware. Conviene definir qué ocurrirá con HDD, SSD y configuraciones antes de la entrega.

Solicita una evaluación antes de enviar la infraestructura a reciclaje

Si tu empresa renovó servidores, storage, switches u otros activos de infraestructura, puede valer la pena evaluar primero cuáles todavía tienen potencial de reutilización.

Envía cantidad, marca y modelo, configuración disponible, estado funcional, fotografías y comuna donde se encuentra el lote.

Si existen discos con información o equipos todavía instalados en rack, indícalo también desde el primer contacto.

Con esos antecedentes Debaja puede determinar si existe una alternativa de compra para los equipos funcionales antes de definir otro destino para el resto del lote.

Solicitar evaluación de compra de equipos tecnológicos usados

Retiro Tecnológico Multisede: Guía para Empresas

Dar de baja computadores de una sola oficina puede ser relativamente sencillo. Cuando los mismos equipos están repartidos entre cinco, diez o más sucursales, el proyecto cambia por completo.

Ya no se trata solamente de decidir qué hacer con notebooks, computadores, monitores o servidores. También hay que saber dónde está cada activo, quién lo entrega, qué equipos pertenecen a cada sede y cómo consolidar toda esa información sin perder trazabilidad.

Por eso un retiro tecnológico multisede debería planificarse como un proyecto coordinado y no como una suma de retiros independientes.

¿Qué hace diferente a un proyecto multisede?

El principal desafío es la dispersión. Una empresa puede tener una casa matriz, varias sucursales comerciales, bodegas, oficinas administrativas o instalaciones operativas. Cada ubicación puede tener distintos responsables, cantidades y tipos de equipos.

Además, no todas las sedes necesariamente están listas al mismo tiempo. Una puede haber completado su renovación de notebooks mientras otra todavía mantiene parte del equipamiento en operación.

Intentar tratar todas las sucursales como si fueran una sola bodega puede generar diferencias de inventario, equipos olvidados y confusión respecto del origen de cada activo.

Primero: definir qué sedes participan

Antes de coordinar la logística conviene establecer el alcance real del proyecto. Una tabla sencilla puede identificar sucursal, comuna, responsable, cantidad aproximada de equipos y estado de preparación.

Por ejemplo, una casa matriz puede tener 45 equipos listos, mientras otras sucursales todavía están revisando o preparando sus lotes. Las cantidades son solo ejemplos hipotéticos; lo importante es contar con una fotografía inicial del proyecto.

Esto permite determinar si conviene realizar el retiro en una sola etapa o dividirlo en fases.

Cada sucursal debería tener un responsable

Uno de los errores habituales en proyectos distribuidos es tener un coordinador central, pero ningún responsable claramente identificado en las sedes.

El día del retiro aparecen entonces preguntas básicas: ¿dónde están almacenados los equipos?, ¿quién tiene acceso a la bodega?, ¿estos notebooks están incluidos?, ¿los monitores también salen?, ¿quién autoriza la entrega?

Designar una persona por ubicación reduce considerablemente este tipo de problemas. No tiene que ser necesariamente alguien del área TI. Puede ser administración, operaciones u otra persona que conozca el lote y tenga autorización para coordinar la entrega.

Utilizar un formato común de inventario

Cada sucursal puede tener su propio sistema interno, pero para el proyecto conviene consolidar la información bajo una estructura común.

Los campos pueden incluir sede de origen, tipo de activo, cantidad, marca y modelo cuando sea necesario, número de serie si el nivel de trazabilidad lo requiere, estado general, presencia de almacenamiento y observaciones relevantes.

No todos los activos necesitan registro individual. Por ejemplo, puede ser razonable identificar computadores o servidores por serie mientras cables, teclados u otros periféricos se contabilizan por lote. El criterio debería definirse antes del retiro.

Para el proceso administrativo general también puede revisarse la guía de baja de activos tecnológicos.

No mezclar inmediatamente los equipos de distintas sedes

Cuando existe necesidad de trazabilidad, puede ser útil mantener temporalmente una separación entre lotes.

Una forma simple es asignar identificaciones internas como “Sede A – Lote 01”, “Sede B – Lote 02” o “Casa Matriz – Lote 03”. Posteriormente los equipos pueden consolidarse para tratamiento, pero conservar el vínculo con su origen facilita reconstruir qué entregó cada ubicación.

Este punto se relaciona directamente con la cadena de custodia de activos TI, especialmente cuando existen computadores, discos o servidores que requieren identificación individual.

Los soportes con información requieren una decisión adicional

Un proyecto multisede puede contener equipos con necesidades muy distintas de seguridad. Tal vez una sucursal entrega solamente monitores y computadores sin almacenamiento, mientras otra incluye notebooks con SSD y un servidor.

Por eso cada sede debería informar si existen HDD, SSD, NVMe, discos retirados, unidades externas u otros dispositivos que puedan contener información.

La gestión del activo físico y la gestión de los datos deben mantenerse relacionadas, pero no confundirse. Un notebook puede ser candidato a reutilización mientras su información requiere un procedimiento específico.

¿Conviene retirar todo el mismo día?

No necesariamente. Existen dos esquemas habituales.

Retiro consolidado

Todas las sedes preparan sus equipos y se coordina una ventana logística común. Puede funcionar bien cuando las ubicaciones están geográficamente próximas y terminan su renovación al mismo tiempo.

Retiro por etapas

Las sucursales se agrupan por fecha, zona o avance del proyecto. Por ejemplo, una primera fase puede considerar la casa matriz y dos sucursales; una segunda, las oficinas restantes; y una tercera, equipos pendientes o excepciones.

Este enfoque puede ser más práctico cuando la renovación tecnológica se desarrolla progresivamente.

¿Qué ocurre al consolidar los lotes?

Después del retiro comienza otra etapa: clasificación.

Los activos pueden separarse según funcionamiento, posibilidad de reutilización, compra, valorización, reciclaje o necesidades relacionadas con datos. Esto es especialmente importante cuando un proyecto mezcla equipos recientes con activos mucho más antiguos.

No debería asumirse que todo lo retirado tiene necesariamente el mismo destino. Algunos computadores funcionales pueden ser candidatos a evaluación de compra, mientras otros equipos pueden seguir hacia un proceso de gestión y reciclaje.

El informe final debería permitir cerrar el proyecto

En proyectos con varias sedes, la información final es casi tan importante como la logística. El responsable central debería poder relacionar lo entregado por las sucursales con el resultado global del proyecto.

Según el servicio realizado y el nivel de trazabilidad requerido, pueden corresponder inventarios, registros de series y documentación asociada al tratamiento. Cuando aplique, Debaja utiliza los conceptos Certificado digital de reciclaje y Certificado de destrucción de datos.

La documentación requerida debería acordarse según las características concretas del proyecto.

Cobertura y planificación logística

La cobertura principal de Debaja es la Región Metropolitana. Los proyectos que incluyen ubicaciones fuera de la RM deben evaluarse de acuerdo con volumen, distancia y disponibilidad logística.

Por eso, cuando una empresa solicita un proyecto multisede, resulta especialmente útil informar desde el comienzo número de sucursales, comunas, cantidad aproximada de equipos por ubicación, tipos de activos y fechas tentativas.

Los servicios empresariales de retiro tecnológico pueden evaluarse según las características específicas de cada proyecto.

Preguntas frecuentes

¿Todas las sucursales tienen que estar listas el mismo día?

No. Un proyecto puede organizarse por etapas cuando las sedes terminan su renovación en fechas distintas.

¿Necesito números de serie de todos los activos?

No necesariamente. El nivel de detalle depende del tipo de equipos y de la trazabilidad requerida.

¿Se pueden incluir equipos funcionales para evaluación de compra?

Sí. Conviene identificarlos por separado para evaluar si corresponde compra o reutilización antes de tratarlos como material para reciclaje.

¿Qué ocurre con discos y SSD?

Si contienen información corporativa, deben identificarse las necesidades de borrado, destrucción o trazabilidad antes de definir el tratamiento.

¿Debaja puede evaluar sucursales fuera de Santiago?

La cobertura principal es la Región Metropolitana. Los proyectos en otras regiones se evalúan según volumen, ubicación y disponibilidad logística.

¿Es mejor consolidar los equipos en una sola oficina antes del retiro?

Depende del proyecto. En algunos casos simplifica la logística; en otros puede generar transporte interno innecesario o pérdida de trazabilidad. Conviene evaluarlo antes de mover los activos.

Solicita una evaluación de retiro multisede

Si tu empresa necesita retirar activos tecnológicos desde varias oficinas o sucursales, prepara inicialmente la cantidad de ubicaciones, comunas, volumen aproximado por sede, tipos de equipos y si existen soportes con información que requieran tratamiento especial.

Con esos antecedentes se puede evaluar si conviene realizar un retiro consolidado o programarlo por etapas y definir el nivel de inventario y trazabilidad necesario.

Solicitar una evaluación de retiro multisede.

¿Qué Computadores Usados de Empresa Todavía Tienen Valor?

Cuando una empresa renueva sus computadores, es común considerar todo el lote saliente como ‘equipos antiguos’.

Pero antiguo y sin valor no significan necesariamente lo mismo.

Dentro de una misma renovación puede haber computadores todavía funcionales y reutilizables, equipos incompletos, unidades tecnológicamente obsoletas y otros activos cuyo destino más razonable sea el reciclaje.

Antes de enviar todo como residuo electrónico, puede ser conveniente identificar qué computadores usados de una empresa todavía podrían tener valor de recompra.

La respuesta no depende de un solo factor. Generación, configuración, estado, cantidad y homogeneidad del lote influyen en la posibilidad de reutilización.

El primer criterio es que el equipo todavía pueda tener una segunda vida útil

El valor de recompra de un computador corporativo está relacionado, en gran medida, con su capacidad para seguir siendo utilizado.

Un equipo que salió de una empresa porque terminó un ciclo interno de renovación puede seguir siendo perfectamente funcional para otro uso.

Por ejemplo, una organización puede reemplazar notebooks después de algunos años para estandarizar su parque tecnológico, mejorar garantías o adoptar una nueva plataforma.

Eso no significa automáticamente que todos los computadores reemplazados hayan dejado de funcionar.

Precisamente ahí aparece la diferencia entre activo en desuso para una empresa y equipo sin posibilidad de reutilización.

La generación del procesador importa

Uno de los primeros antecedentes útiles para evaluar un computador es su procesador.

No basta con indicar “Intel Core i5”. Existen muchas generaciones de Core i5 y la diferencia tecnológica entre ellas puede ser considerable.

Por eso, para evaluar un lote resulta mucho más útil conocer el modelo exacto o al menos la generación aproximada. Lo mismo se aplica a equipos AMD.

Cuando una empresa tiene decenas de computadores similares, identificar uno o dos modelos representativos puede permitir entender rápidamente la antigüedad tecnológica del lote.

RAM y almacenamiento también influyen

Un computador corporativo con una configuración razonablemente aprovechable tiene mayores posibilidades de reutilización que uno que requiere demasiadas modificaciones antes de volver a utilizarse.

Por eso conviene conocer:

  • cantidad de memoria RAM;
  • presencia de SSD o HDD;
  • capacidad aproximada del almacenamiento;
  • posibilidad de ampliación.

La ausencia de disco no necesariamente elimina toda posibilidad de evaluación.

Muchas empresas retiran previamente HDD o SSD por razones de seguridad. Lo importante es informarlo desde el comienzo.

Un lote de notebooks sin almacenamiento puede evaluarse de manera diferente a otro completo, pero sigue siendo preferible declarar esa condición claramente.

El estado funcional pesa más que una pequeña marca estética

Los equipos corporativos normalmente tienen señales de uso.

Pequeños rayones, marcas de adhesivos de inventario o desgaste normal no significan necesariamente que un computador haya perdido toda posibilidad de reutilización.

Más importante es conocer su estado funcional.

Por ejemplo:

  • ¿enciende correctamente?
  • ¿la pantalla funciona?
  • ¿el teclado está completo?
  • ¿la placa presenta fallas?
  • ¿faltan piezas?
  • ¿tiene problemas evidentes?

No es necesario revisar profesionalmente cada equipo antes de realizar el primer contacto.

Pero separar, cuando sea posible, los equipos conocidos como funcionales de aquellos con fallas ayuda bastante a entender el lote.

Un lote homogéneo es diferente de una mezcla de equipos

Supongamos dos casos hipotéticos.

Una empresa tiene 60 notebooks de una misma línea y generación.

Otra empresa tiene 60 computadores repartidos entre 20 modelos distintos, varias generaciones y estados desconocidos.

Aunque ambos lotes tengan la misma cantidad de unidades, comercialmente son muy diferentes.

La homogeneidad simplifica revisión, clasificación, repuestos, reacondicionamiento y eventual reutilización.

Por eso marca, modelo y cantidad por modelo son antecedentes especialmente útiles.

Una planilla básica puede ser suficiente:

Modelo Cantidad Estado aproximado
Modelo A 25 Funcional
Modelo B 18 Funcional / sin revisar
Modelo C 12 Varias fallas
Otros 5 Sin información

No hace falta que la empresa conozca el valor de cada equipo. El objetivo es entregar información suficiente para una evaluación inicial.

Los cargadores y accesorios pueden formar parte del valor del lote

En notebooks, los cargadores son particularmente relevantes.

Un lote con cargadores organizados y correspondientes a los equipos no es equivalente a otro donde todos los adaptadores fueron descartados o se encuentran mezclados sin identificación.

Lo mismo puede ocurrir con docking stations, fuentes de poder u otros accesorios corporativos.

Antes de desechar accesorios durante una renovación, puede ser conveniente mantenerlos junto al lote hasta terminar la evaluación.

¿Qué ocurre con computadores que tienen información corporativa?

El valor de reutilización del equipo y la seguridad de la información son dos temas distintos.

Un notebook puede seguir siendo comercialmente reutilizable y al mismo tiempo contener datos que no deben salir de la organización.

La empresa debe definir qué tratamiento necesita para esos soportes.

Puede haber equipos cuyos discos fueron retirados previamente, otros que requieren borrado y otros donde se determine destrucción física del soporte.

Si la organización necesita mayor trazabilidad, la guía sobre cadena de custodia de activos TI explica cómo mantener identificación y control durante un retiro.

Nunca debería asumirse que reutilizar un computador significa reutilizar también la información almacenada en él.

¿Cuándo empieza a disminuir la viabilidad comercial?

No existe una edad universal a partir de la cual todo computador deje automáticamente de tener valor.

La evaluación depende de una combinación de variables:

  • antigüedad tecnológica;
  • configuración;
  • funcionamiento;
  • estado físico;
  • cantidad disponible;
  • homogeneidad;
  • accesorios;
  • ubicación;
  • necesidad de reparación o reacondicionamiento.

Dos computadores de una edad similar pueden terminar teniendo destinos completamente distintos.

Por eso no conviene clasificar todo el lote únicamente según el año de compra.

Algunos equipos pueden venderse y otros reciclarse

Una renovación tecnológica no obliga a escoger un solo destino para todo.

De hecho, un lote mixto puede terminar dividido en varias categorías.

Los equipos funcionales que conservan potencial de reutilización pueden pasar por una evaluación de compra de equipos tecnológicos usados.

Los equipos sin viabilidad comercial pueden continuar hacia clasificación, reutilización y reciclaje de equipos, según corresponda.

Esta separación evita tratar automáticamente como residuo un activo que todavía podría tener una segunda vida útil.

La lógica de economía circular no consiste únicamente en reciclar materiales. Cuando es técnica y comercialmente viable, reutilizar un equipo completo puede extender su vida útil antes de que se transforme en residuo.

¿Qué información debería enviar una empresa?

Para una primera evaluación no siempre se necesita un inventario perfecto.

Sin embargo, entregar algunos antecedentes puede acelerar considerablemente el análisis.

Conviene incluir:

  1. cantidad aproximada;
  2. marcas y modelos principales;
  3. procesadores o generaciones si están disponibles;
  4. RAM aproximada;
  5. almacenamiento o indicar si fue retirado;
  6. estado general conocido;
  7. presencia de cargadores;
  8. fotografías representativas;
  9. comuna donde se encuentra el lote.

Si existe una planilla de inventario, también puede adjuntarse.

Para lotes grandes, agrupar por modelo suele ser más práctico que describir cada computador individualmente durante el primer contacto.

¿Qué ocurre si no tengo toda esa información?

No necesariamente hay que detener el proceso.

Una empresa puede comenzar indicando lo que conoce.

Por ejemplo: “Tenemos aproximadamente 80 notebooks Dell y Lenovo provenientes de una renovación. La mayoría funciona, algunos no tienen discos y están ubicados en Santiago”.

Ese antecedente ya permite orientar los siguientes pasos. Posteriormente puede solicitarse información adicional según las características del proyecto.

Preguntas frecuentes

¿Debaja compra cualquier computador usado?

No. La posibilidad de compra depende de la evaluación del lote, considerando características, configuración, estado, cantidad, ubicación y otras condiciones.

¿Los computadores deben estar funcionando?

El funcionamiento es un factor importante. Un lote puede contener equipos en distintos estados, pero conviene informarlo desde el principio.

¿Puedo incluir equipos sin disco duro o SSD?

Sí pueden informarse para evaluación. La ausencia de almacenamiento debe indicarse porque modifica la configuración del equipo.

¿Qué hago con computadores que no tengan valor de recompra?

Pueden evaluarse alternativas de reutilización de componentes, valorización o reciclaje según las características del proyecto.

¿Tengo que saber el modelo exacto de todos los equipos?

No necesariamente para iniciar el contacto. En lotes homogéneos puede bastar con identificar los modelos principales y cantidades aproximadas.

¿Qué pasa con la información almacenada?

Debe tratarse como un aspecto independiente del valor del computador. Si existen datos corporativos, conviene definir previamente las necesidades de borrado, retiro o destrucción de los soportes.

Solicita una evaluación antes de enviar todo a reciclaje

Si tu empresa está renovando computadores, notebooks u otros activos tecnológicos, puede ser útil evaluar primero cuáles todavía tienen potencial de reutilización.

Para solicitar una evaluación del lote, envía cantidad aproximada, marcas y modelos, configuración disponible, estado general, fotografías representativas y comuna donde se encuentra el lote.

Debaja puede evaluar los equipos funcionales por separado de aquellos que requieren otro tratamiento, permitiendo organizar de forma más eficiente el destino de una renovación tecnológica.